El presidente que no sabe mentir
Extraído de El presidente del Bien y del Mal, Barcelona, 2004

Mucha gente cree que George W. Bush es, ante todo, una persona moralmente loable: John DiIulio, al que Bush nombro director de la oficina de la Casa Blanca para iniciativas comunitarias y con base religiosa, escribio lo siguiente despues de haber dejado la Casa Blanca: "En mi opinion, el presidente Bush es una persona admirable y sumamente decente. Es un hombre piadoso y un lider moral". David Frum, que tambien escribia despues de haber dejado de trabajar en la Casa Blanca de Bush, describio al Presidente como un "hombre bueno", poseedor de virtudes como "decencia, honestidad, rectitud, valor y tenacidad". Frum, quien tambien era muy conservador, nos ofrece una vision extraordinaria de lo que denomina "el fervor moral de la Casa Blanca de Bush". Pero el fervor moral de la Casa Blanca podia ser increiblemente mezquino. Se impusieron normas eticas para la conducta del personal que, en palabras de Frum, "llegaban a extremos absurdos". En una reunion le preguntaron si estaba seguro de algo, y Frum respondio: "Si que estoy seguro, maldita sea". Se hizo un prolongado silencio y el ambiente se volvio tenso de improviso. Finalmente, Frum se dio cuenta de su error, y respondio nuevamente: "Estoy muy seguro". Parece que fue el propio Bush quien establecio esta especie de fundamentalismo moral, consistente en interpretar al pie de la letra sencillas normas morales. Frum dice que Bush "desdenaba las mezquinas mentiras del politico", e insistia de forma tan estricta en no apartarse de la verdad que cuando, un dia antes de salir de viaje hacia California, le pidieron que pronunciara un discurso radiofonico que seria emitido al dia siguiente, empezo leyendo: "Hoy estoy en California...". Entonces dejo de leer y dijo con exasperacion: "Pero si no estoy en California!".

El tomarse la obligacion de decir la verdad tan al pie de la letra indica una cierta atrofia moral. El psicologo de Harvard Lawrence Kohlberg estudio la capacidad de formar juicios morales en ninos, adolescentes y adultos de Estados Unidos y otros paises, y concluyo que, en una amplia gama de culturas, pasamos por las mismas etapas de crecimiento moral en el mismo orden. (Kohlberg estaria de acuerdo con Bush en rechazar el relativismo etico y creer que podemos educar a nuestros hijos segun pautas universalmente validas de desarrollo moral, con el proposito de alcanzar un nivel de razonamiento moral mas elevado). Durante la infancia, afirma Kohlberg, nos encontramos a un nivel preconvencional, en el que solo nos preocupa actuar de acuerdo con nuestros propios intereses y no ser castigados por lo que hacemos. Despues accedemos a un nivel convencional, en el que obedecemos las convenciones sociales por lo que significan. Kohlberg describe la mas elevada de las dos etapas dentro del nivel convencional como "una orientacion hacia la autoridad, las normas fijas y el mantenimiento del orden social". El psicologo descubrio que esta era la tendencia imperante entre los muchachos de 13 anos; a los 16, muchos habian pasado del nivel convencional al nivel posconvencional, o nivel de los principios. La persona que se encuentre en el nivel posconvencional podra ver que existe la posibilidad de alterar las normas de acuerdo con consideraciones mas generales de utilidad social, o de acuerdo con principios eticos que uno ha escogido por su propia voluntad, no de forma arbitraria, sino "conforme a principios eticos propios que apelan a la capacidad, a la universalidad y a la coherencia logicas". Kohlberg recalca que los principios elegidos a un nivel posconvencional no son normas morales concretas, como los Diez Mandamientos (o la norma simple "no mientas"), sino principios eticos mas amplios, como la regla de oro o el imperativo categorico de Kant ("actua siempre como si la maxima que rige tu accion fuera una ley universal"). La descripcion que hace Frum del apego de Bush a las "normas fijas", y su aparente incapacidad para evaluar la sencilla norma contra la mentira de acuerdo con consideraciones mas generales de por que tenemos dicha norma, indica que Bush no ha progresado mas alla del nivel convencional de razonamiento moral descrito por Kohlberg. Esta es la etapa a la que suelen llegar los muchachos en su adolescencia temprana, aunque Kohlberg senala que muchos no continuan desarrollandose, y por ello no es inusual que un adulto se encuentre en esta etapa.

Frum llega a la conclusion, despues de describir el caracter moral de Bush, de que "el pais podia confiar en que la administracion Bush no enganara ni mintiera". Pero los acontecimientos han demostrado que Frum estaba equivocado, y la Casa Blanca de Bush nos ha proporcionado un ejemplo de manual sobre los fallos de una etica basada en una adherencia rigida a las normas morales fijas interpretadas de modo literal. Si bien Bush puede considerar ingenuamente que decir que esta en California cuando en realidad esta grabando un discurso en Washington es una mentira, y por lo tanto algo malo, el Presidente no ha querido ver que cometio un grave error cuando creo falsas impresiones en mucha gente sobre la supuesta posesion de armas de destruccion masiva por parte de Iraq. La Casa Blanca fomento estas impresiones falsas a partir de un informe muy selectivo sobre las pruebas. Bush incluyo en su discurso sobre el Estado de la Nacion informacion sobre el intento de Iraq de comprar uranio en Africa que el o sus asesores, o quizas ambos, sabian que era muy dudosa, por no decir falsa. En julio de 2003, cuando surgieron preguntas acerca de por que no se habian eliminado estas declaraciones del discurso sobre el Estado de la Nacion de Bush, tanto Condoleezza Rice como Donald Rumsfeld intentaron argumentar que la informacion era correcta. La forma en que lo hicieron indica que el concepto literal de la verdad que tiene Bush ha condicionado a toda su administracion. (...)

Si los asesores de Bush sabian que la informacion mencionada en el discurso no era fidedigna, el propio Bush deberia haberlo sabido tambien. Y si lo sabia, era tan culpable como ellos. Si no lo sabia, o bien no habia aleccionado correctamente a sus asesores sobre la importancia de que le transmitieran dicha informacion, o les habia aleccionado correctamente, y ellos no habian seguido sus instrucciones. Si no habian seguido sus instrucciones, al enterarse de la posibilidad de que sus asesores hubieran obrado mal, un Presidente consciente de la importancia de enganar al Congreso y al pueblo estadounidense en una cuestion tan vital como los motivos para empezar una guerra se habria encargado de que el responsable de este grave error de juicio hubiera corrido la misma suerte que los altos cargos o los lideres politicos que cometen equivocaciones similares. Bush, sin embargo, no hizo nada semejante. Cuando el tema salio a la luz, en lugar de propiciar una investigacion para determinar que habia fallado y por que, la respuesta inicial de Bush fue tachar a sus criticos de "historiadores revisionistas" y soslayar las preguntas sobre la credibilidad de la informacion que habia proporcionado, afirmando que la guerra habia tenido, por el hecho de derrocar a Sadam, un buen resultado. A continuacion, Bush dijo que su discurso habia sido autorizado por la CIA, como si eso le absolviera de toda responsabilidad. Despues de que el director de la CIA, George Tenet, asumiera la responsabilidad por la inclusion de las frases enganosas, Bush dijo que tenia confianza "absoluta" en Tenet y en la CIA, y que consideraba zanjado el asunto. Cuando le preguntaron en una conferencia de prensa por que no habia responsabilizado a Condoleezza Rice de la inclusion de la frase sobre el uranio africano, Bush se limito a responder: "La doctora Condoleezza Rice es una persona fabulosa y muy honesta, y Estados Unidos tiene la suerte de contar con sus servicios. Y no hay mas que decir". No se ofrecieron mas explicaciones del papel que desempeno Rice en este asunto. (Condoleezza Rice admitio mas tarde sentirse "personalmente responsable de todo este episodio). Luego, cuando le preguntaron directamente si se responsabilizaba personalmente del error, Bush respondio: "Asumo la responsabilidad de todo lo que digo, por supuesto, sin duda". Pero Bush parece creer que "asumir la responsabilidad" son meras palabras, porque ni Tenet ni Rice perdieron el empleo por los errores que habian asumido ni se les llego a reprender jamas, y el propio Bush no admitio ningun error; ni se disculpo ante el Congreso y el pueblo estadounidense por haberles enganado.

El fracaso etico de Bush

Tanto si realmente se cree las frases solemnes y la elevada retorica que suele emplear, como si las utiliza de forma consciente para obtener apoyo popular, resulta obvio que Bush no esta realmente interesado en adoptar las politicas necesarias para cumplir todas sus promesas. Bush no ha hecho casi nada de lo que se comprometio a hacer para lograr una sociedad mejor y mas justa. El Presidente ha afirmado que la pobreza profunda y pertinaz no es digna de la promesa que ofrece Estados Unidos, pero el numero de estadounidenses que viven en la pobreza aumento tanto en 2001 como en 2002. En lugar de combatir dicho aumento, Bush ha defendido recortes fiscales que limitan la capacidad del gobierno para hacer algo al respecto. En lugar de asegurarse de que la nacion que gobierna sea un buen ciudadano del mundo, Bush ha menospreciado las instituciones que promueven la cooperacion mundial y ha impedido que el imperio de la ley, y no el de la fuerza, sea el factor determinante en cuestiones internacionales. El Presidente ha iniciado una guerra innecesaria, con gran coste en vidas humanas y en dolares, cuyo resultado final todavia es incierto. Al proteger la industria del acero y firmar una ley que autorizaba los mayores subsidios jamas concedidos a agricultores estadounidenses, Bush ha demostrado que su retorica sobre el libre comercio enmascara una hipocresia brutal, que esta empobreciendo aun mas a millones de agricultores de otros paises. Si comparamos la cuantia de estos subsidios con el aumento de la ayuda al exterior propuesto por Bush, su compasion nos parece mezquina.

El caracter moral de Bush tampoco esta a la altura de su cargo. Lastrado por una concepcion ingenua de la etica como cumplimiento de un pequeno numero de normas fijas, Bush no ha sido capaz de manejar de forma adecuada las dificiles situaciones a que se enfrenta cualquier Presidente de una nacion importante. Al dar un paso en falso, todo el que tenga principios morales lo admitira, intentara comprender cual fue su error y tratara de evitar que algo similar vuelva a ocurrir. Sin embargo, cuando se hizo publico que habia utilizado informacion enganosa sobre Iraq, Bush no permitio que se investigara la forma en que el y sus asesores llegaron a enganar a los estadounidenses y al resto del mundo con argumentos que justificaban la guerra. En lugar de permitir que se llevara a cabo la investigacion, Bush hizo mas declaraciones inexactas sobre el momento en que se conocio la falta de veracidad de su informacion y sobre los acontecimientos que propiciaron la decision de entrar en guerra. Este es el comportamiento que cabe esperar de un politico mas preocupado por proteger su reputacion que por obrar de forma correcta; sus acciones no son propias de una persona que tenga principios morales.

Al final, no podemos saber con seguridad si Bush y sus asesores son sinceros con respecto a los principios eticos que propugna el Presidente. Por consiguiente, este libro podria verse como un intento de cubrir todas las posibilidades. Cuando Bush habla de sus principios eticos puede que sea sincero, o puede que mienta. Si miente ya es razon suficiente para condenarle. He comenzado analizando la suposicion contraria, mas generosa: el Presidente es sincero, y deberiamos tomarnos en serio su postura etica, evaluarla de acuerdo con sus propios criterios y preguntarnos si Bush ha obrado en consecuencia. Aunque dicha suposicion fuera falsa, ha merecido la pena emprender esta tarea porque ahora sabemos que, sincera o no, la etica de Bush resulta del todo inadecuada. En la actualidad Bush arrastra toda una serie de promesas incumplidas y politicas revocadas, desde su afirmacion de que defenderia los derechos de los estados frente al poder del gobierno federal hasta su promesa de llevar el sueno americano a los pobres, asi como su oposicion a la politica de "construccion de naciones". En lugar de abrir la puerta a la "era de la responsabilidad" que tanto pregonaba, sus recortes fiscales han provocado un deficit presupuestario aun mayor, lo que tendra graves consecuencias para las generaciones futuras.


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